
El tiempo de los objetos
Esta exposición interactiva nos invita a explorar la fascinante presencia de los objetos cotidianos en los cuentos y descubrir su doble vida, la doméstica y la fantástica.
El poder de los cuentos tradicionales
Los cuentos tradicionales forman parte del patrimonio universal. Son relatos nacidos del pueblo y transmitidos de boca en boca, generación tras generación. Hablan de lobos y princesas, de viajes imposibles, de enigmas, de casas perdidas en el bosque… pero, sobre todo, hablan de nosotras y nosotros: de nuestros miedos, nuestros anhelos y nuestra manera de estar en el mundo.
Autores como los hermanos Grimm, Perrault, Andersen, Madame d’Aulnoy, Basile o Jeanne-Marie de Beaumont fijaron por escrito relatos que venían de muy lejos. En España, nombres como Rodríguez Almodóvar recogieron la voz de los cuentos que aún se contaban junto al fuego. Y Matute creo un universo extraordinario que seguimos habitando. En Andalucía, esa voz sigue viva, mezclada con risa, secretos, terrores, copla, refrán y memoria.
Los cuentos explican la vida, nos acompañan. Son mapas simbólicos que ayudan a cruzar los bosques del miedo, las madrugadas del duelo, las sendas del deseo.
Hablan el lenguaje de las cosechas y de las tormentas, del cortejo y del amor, del hambre y de la supervivencia, de la vida cotidiana y del más allá. Hablan de lo cómico y de lo trágico. Y lo hacen a través de gestos mínimos o grandilocuentes, de palabras escogidas y silencios… y de objetos que parecen insignificantes, pero que esconden un hechizo.
Quizá por eso los cuentos no envejecen. Porque nos recuerdan, una y otra vez, cómo seguir caminando cuando no sabemos el camino.
Los objetos
Antes fueron utensilios, hoy parecen ovnis.
Los objetos guardan la memoria de la vida cotidiana. Las cucharas, calderos, tijeras o relojes formaron parte de la vida doméstica de generaciones pasadas. Sirvieron para cocinar, remendar, iluminar, limpiar o marcar el paso del tiempo.
Se transforman en símbolos. Una llave puede abrir una puerta o un secreto; una aguja cose o puede dormir a un reino; una hoz recolecta o siega una vida.
Hoy, para muchas niñas y niños, estos objetos resultan extraños, misteriosos, casi mágicos. Son fragmentos de un mundo que ya no usan, pero que aún reconocen… porque los han visto en casa de sus abuelas o en las páginas de un cuento. Esta instalación nos invita a explorar la fascinante presencia de los objetos cotidianos en los cuentos y así poder mirarlos con ojos nuevos. Y a descubrir su doble vida: la doméstica y la fantástica. Porque incluso una vieja plancha de carbón puede ocultar una historia capaz de encender la imaginación

Descubre el mundo de los objetos
¿Qué objeto de los que aparecen en los cuentos había en tu casa?
¿Cuál serian sus poderes si estuvieran en un cuento?
¿Guardas algún objeto que ya no usas, pero no te atreves a tirar?
¿Y si todo lo que nos rodea estuviera esperando a que lo escuchemos… como en los cuentos?

